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Mad Cool 2018, una semana después

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Mad Cool 2018, una semana después
Mad Cool 2018, una semana después

Estuvimos allí, lo vivimos, lo hemos procesado y hemos reflexionado acerca del polémico Mad Cool, ese festival que atrapó Madrid el pasado fin de semana. ¡Te lo contamos!

Generalmente nunca es bueno hablar en caliente. Es cierto que en caliente las cosas buenas, las buenas experiencias, tienden a verse incluso como mejores, pero con las malas ocurre algo similar, se demonizan. De hecho, siempre tendemos a ser algo más dramáticos en los minutos posteriores a que algo negativo nos ocurra que cuando ya hemos tenido tiempo para procesarlo. Y como nosotros no queríamos precipitarnos, hemos decidido esperar una semana para hablar del Mad Cool Festival.

Incluso aquellos que no sabían que este festival existía terminaron conociéndolo entre los pasados días 12 y 14 de julio, ya que ocupó decenas de titulares y apareció en la mayoría de los informativos. Caos, confusión, colas, mala organización, policía desbordada… Esto y todo lo que te puedas imaginar fue precisamente lo que se reflejó en los diferentes medios el viernes 13, justo después de la primera noche de conciertos.

Algo completamente lógico, ya que, efectivamente, la palabra ‘caótico’ habría sido perfecta para describir al festival durante su primera jornada. Pero no todo es cómo se empieza, sino cómo se acaba, por eso no quisimos precipitarnos, por eso quisimos entender Mad Cool como un conjunto de tres días de música y no como un fallo inicial. Porque el fallo estuvo ahí, por supuesto, o más bien los fallos, pero el festival supo rehacerse, enmendar los errores y crecerse para un cierre prácticamente perfecto.

La tranquilidad y el orden fueron haciendo acto de presencia y la música se convirtió en la protagonista que tendría que haber sido desde el comienzo. El viernes todo fue sobre ruedas y el sábado, con algunos de los conciertos más esperados, como el de Depeche Mode o el de Dua Lipa, fue la guinda para un pastel que, si bien en principio no cogía la consistencia deseada, terminó siendo magnífico.

El público estuvo contento en todo momento con los conciertos, incluso ese primer caótico día. Una oferta muy variada de estilos, uniendo grandes nombres internacionales y algunos de los mejores artistas de nuestro panorama actual y, además, permitiéndonos conocer cantantes y bandas nuevas que han ganado en un fin de semana un enorme público. Esa es la magia de los festivales y esa es la magia que sí ha estado presente en Mad Cool.

Por otro lado, su enorme extensión, con diferentes zonas de restauración y descanso entre los siete escenarios, también permitía relajarse (sobre todo durante las tardes) y socializar, viviendo la experiencia que siempre imaginamos cuando pensamos en un festival. Personas de todas las edades, procedencias y creencias disfrutando de una misma pasión, con un buen ambiente y con sonrisas en sus rostros.

Está claro que no todo fue perfecto, es evidente que se espera que en las próximas ediciones haya mucho más orden y menos situaciones desagradables como las que algunos de los asistentes tuvieron que vivir durante la primera jornada, pero también lo es que la gran mayoría salió de allí con un sentimiento positivo y con la seguridad de haber disfrutado de algunos de los que ya consideran los conciertos de sus vidas.

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