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Melancolía, oscuridad y muertes en el último capítulo de ‘The Walking Dead’

Melancolía, oscuridad y muertes en el último capítulo de ‘The Walking Dead’
Melancolía, oscuridad y muertes en el último capítulo de ‘The Walking Dead’

A dos capítulos del final de la octava temporada de ‘The Walking Dead’, son bastantes las sorpresas a las que nos estamos enfrentando. Dentro analizamos el último episodio emitido.

‘The Walking Dead’ no comenzó la temporada con buen pie pero, poco a poco, las nuevas tramas y los personajes de siempre con la esencia que les caracterizó un día y las diferencias necesarias, nos están volviendo a convencer de que el futuro de esta ficción puede ser un futuro satisfactorio. Todo se está descontrolando, desde luego, pero no podemos esperar otra cosa de una serie que tiene como protagonistas a personajes que lo han perdido todo y a antagonistas sin escrúpulos. Este decimocuarto episodio de la octava temporada es un buen ejemplo de todo esto.

La gran sorpresa de este episodio la encontramos en Jadis y en su manera de controlar a Negan; es probablemente la única persona que ha sido capaz de algo así desde que conocimos al gran villano de ‘TWD’. Jadis, ante la sorpresa de todos, secuestró a Negan. Y juntos nos han regalado varios de los grandes momentos de esta temporada.

Muchos con grandes dosis de melancolía. Mientras ella rompe a llorar al recordar la muerte de su familia, él se sincera como nunca antes lo había hecho y explica por qué Lucille es tan importante como él: se llama como se llamaba su ex mujer, que le mantuvo con vida del mismo modo que ese bate lo ha hecho desde que los zombies comenzaron a poblar el planeta. “Es la última pieza de ella que tengo conmigo”, le explica a Jadis.

Finalmente, tras palabras de cariño y paz que nada tienen que ver con la imagen que nos hemos formado de Negan, Jadis deja que se marche. Es cierto que esto no ha gustado a todo el mundo: ¿qué sentido tiene que después de toda la lucha dejen marchar a Negan en la única ocasión en la que verdaderamente ha quedado a merced de alguien que no es un aliado? Lo cierto es que su conversación no podía ir hacia otra dirección.

Como tampoco puede ir Rick, perdido y con más sed de venganza que nunca. Por fin, el protagonista decide leer la carta de Carl, pero no sabemos si las cosas cambiarán para él. Rick parece haberse pasado al lado de la oscuridad y después de todo lo sucedido… ¿Quién puede culparle?

Por otro lado, Eugene está en grave peligro. Ya no hay palabras de perdón para él y hemos dejado de pedir una redención: desde hace tiempo, solo importa que está del lado de los Salvadores, de la manera que sea. Y Rosita piensa de la misma manera, por eso ella puede ser la encargada de hacerlo. Lo sabremos en el próximo episodio. Solo quedan dos.

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