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Todo lo que es Tom Hiddleston sin Taylor Swift

Todo lo que es Tom Hiddleston sin Taylor Swift
Todo lo que es Tom Hiddleston sin Taylor Swift

Son muchas las cosas que en los últimos tres meses se han dicho de Tom Hiddleston… Y no todas han sido agradables. Tom Hiddleston es mucho más que una relación y aquí os lo cuento.

Tom Hiddleston (Twitter:@twhiddleston / Instagram: @twhiddleston) es uno de mis actores predilectos y sin ningún tipo de duda mi persona favorita en el mundo. Lo es por muchas razones y lo es desde hace mucho tiempo, pero esa es otra historia. El caso es que, como habréis podido imaginar por las palabras que preceden a estas líneas, estoy aquí para hablar de él y estoy aquí enfadada. El inicial e insignificante cabreo que sentí cuando los artículos sobre Tom empezaron a multiplicarse como la más horripilante de las plagas ha alcanzado el nivel de preocupante.

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Estoy enfadada y paso a explicar por qué. No se trata de que mi querido Tom haya mantenido una relación con Taylor Swift, primero porque es su vida y segundo porque durante todo este tiempo he dirigido unos esfuerzos considerables a condenar comentarios en contra de esta relación. Como si no fuera mayorcito para saber con quién salir a divertirse o a querer. Como si ella tampoco lo fuera. Qué lejos queda de esta relación el origen de mi enfado. Tiene tan poco que ver con ello que casi me da rabia nombrar a Taylor, pero supongo que tengo que hacerlo para intentar explicarme. Que me perdone allí donde esté, todo mi respeto está de su parte.

Entiendo que había que informar de Tom Hiddleston en un principio. No todas las personas vinculadas a Taylor tenían por qué saber quién era el nuevo amor de la cantante y, en este mundo en el que vivimos, querían saberlo. Evidentemente, Taylor Swift era más popular a nivel mundial de lo que lo era Tom Hiddleston. Por eso entiendo el aluvión de artículos que trataban de explicar de forma rápida y resumida quién era él, qué había hecho con su vida hasta ese momento y qué le hacía especial para que la mismísima Taylor Swift hubiera decidido compartir su vida con él. Hasta ahí, lo entiendo. Al menos en parte. Hubiera omitido según qué cosas y hubiera añadido otras que personas que llevamos siguiéndole la pista bastante tiempo -por decirlo de alguna manera- consideramos importantes, pero tampoco me voy a poner tiquismiquis.

Así que mejor voy al grano. Lo que no entiendo es qué santa necesidad había de reducir una vida entera -maravillosa, por cierto, porque a Tom le iba estupendamente mucho antes de todo esto- a una relación. De repente, el universo de Tom no sólo giraba en torno a lo que tenía con Taylor: resulta que antes de estar con ella no había hecho nada suficientemente relevante como para considerar que él, por sí mismo, merecía llevar la etiqueta de persona reconocida y admirada en el mundo y por eso le había que colgar la de «novio de». Como si todo lo que ha hecho en estos últimos meses se lo debiera a esta relación. Eso me enfada. Sobre todo porque, aunque algunos hicieron como que no, Tom tiene una larga trayectoria en esto de la actuación y se ha dedicado en cuerpo y alma a ello. Así que merece ese reconocimiento.

Bueno, pues ahora, además, nos vienen con que Tom Hiddleston quería a Taylor Swift por su fama y que gracias a ella se ha ganado, entre otras cosas, el papel de James Bond.

Mientras sostengo mi taza de Drama Queen que una buena amiga me regaló, no me avergüenza decir que estoy profundamente decepcionada con vosotros. Sí, vosotros, los que habláis de Tom Hiddleston como si hubiera nacido ayer cuando lleva años demostrando el talento que tiene y todo lo que es, ¡por sí mismo! Espero que no me malinterpretéis: no me molesta que Tom sea más conocido ahora, ni me molesta que algunas personas no supieran de su existencia hasta que paseó de la mano de Taylor, no tiene nada que ver con eso.

Me molesta que se asegure que le venía bien esta relación con Taylor porque, claro, ¡tremenda fama ha ganado!, sin saber que lleva siendo el rey de Internet desde hace muchísimos años y sin necesidad de nadie -recordemos juntos su irrupción en la Comic-Con de 2013, por favor, ¡qué momento!

Para hablar de su faceta como actor, que al final es a lo que se dedica, tengo que quitarme el sombrero primero. Y tampoco voy a decir mucho. Ha brillado en todo tipo de papeles, razón por la que tiene sobre la mesa más proyectos de los que puede aceptar, se adapta en plan camaleón a todo tipo de personajes y su forma de trabajar ha sido alabada por activa y por pasiva. También se maneja en eso de cantar, como ha demostrado en I saw the light -película por la que le han llovido las críticas positivas como si un diluvio universal se tratara. Amén de los bailes que se ha marcado en todos estos años. Te habla varios idiomas y tiene ese don especial que siempre llama la atención de imitar tantas voces como quiera. Vamos, que como le cabreéis se pone a hablar como Robert De Niro y lo mismo ahí es cuando os asustáis. Menos mal que Tom no es de los que se enfadan.

Pero yo sí soy de las que se enfadan. He soportado estoicamente durante tres meses todo tipo de etiquetas en torno a Tom pero ya está, lo habéis conseguido: ahora sí estoy enfadada. Tom Hiddleston existía antes de Taylor Swift. Su carrera estaba consolidada mucho antes de que se paseara de la mano de una de las reinas de la música, os lo prometo. Podéis echar un vistazo a la Wikipedia si no me creéis. Y ahora que, según dicen, lo que había entre ellos ha terminado, Tom no va a desaparecer de este mundo. Sigue existiendo y sigue con su vida. Tom Hiddleston sigue siendo el Tom Hiddleston de siempre.

No sé si ha sacado algún tipo de beneficio de esta relación pero sí tengo algo muy claro: no lo necesitaba. No lo necesitaba porque ya era alguien antes de estar con otro alguien. Por supuesto que tiene más seguidores en sus redes sociales y por supuesto que se ha hablado más de él pero, en serio, de corazón: parad. Estáis quedando fatal. Nadie ha hecho famoso a Tom, él se ha hecho a sí mismo.

¿Sabéis en cuántas películas de gran éxito ha participado en los últimos años? ¿Sabéis que antes de todo este revuelo mediático que se ha formado ha trabajado con directores como Woody Allen o Steven Spielberg? ¿Sabéis que le sobraba el reconocimiento en el mundo en el que realmente se mueve? No necesitaba más. Ni necesitaba publicitar una relación para postularse como candidato a ser el próximo James Bond porque, ¡última hora!, su nombre suena más que el de ningún otro desde que The Night Manager se estrenó, allá por febrero, y público y crítica coincidieron en que, efectivamente, sería un buen James Bond.

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Podría seguir, como supongo que suponéis, pero también supongo que el mensaje está claro. Lo que quiero decir, por concluir de algún modo, es lo siguiente: Tom Hiddleston es muchas cosas antes que «novio de» y lo es por méritos propios, así que dejad de restárselos. Es, para empezar, un buen actor. Embajador de UNICEF. Presidente del club de la adorabilidad, si es que eso existe. Así que parad. Dejad de reducir una persona (cualquiera) a una relación (cualquiera). Por favor. No volváis a hacerlo. Os lo estoy pidiendo con la mano en el corazón. Es ridículo y queda muy mal.

Por Judith Torquemada, @judiLimon.

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