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Tras la polémica, esto es lo que les pedimos a los Javis

Una reflexión tras la polémica

Los Javis llegaron a ‘Operación Triunfo 2018’ con mucha ilusión, pero tras su clase magistral hubo mucha polémica.

Los Javis en OT 2018
Tras la polémica, esto es lo que les pedimos a los Javis

Javier Calvo y Javier Ambrossi regresaron a la Academia de ‘Operación Triunfo’ el pasado sábado 29 de septiembre, y aunque fue una visita que emocionó mucho a los concursantes no terminó como éstos o nosotros mismos hubiéramos imaginado. La polémica volvió a estallar y hemos reflexionado mucho al respecto en estos últimos días.

 

Los Javis se encontraban con los concursantes de ‘Operación Triunfo 2018’ para darles una clase magistral de interpretación, que comenzaba como siempre han comenzado las cosas con ellos: hablando. Ambos se esfuerzan mucho para conseguir que las personas saquen los sentimientos y las emociones que llevan dentro, conscientes de que esto ayuda en un nivel interpretativo. Estamos de acuerdo en este punto, desde luego: las personas se pueden valer de lo que llevan dentro para transmitir artísticamente hablando. El problema comienza cuando comienzan los excesos.

El problema

En esta primera parte de la clase magistral, ambos insistieron en que los concursantes fueran más allá de una palabra que describiera su estado de ánimo actual. Querían algo más que un “bien” o un “mal”, para poder trabajar después con ello. También podemos entender esto: al final, es importante que nos conozcamos a nosotros mismos, que sepamos de qué se nutren nuestras emociones y que aprendamos a ponerlas nombre para después convivir con ellas. Esto lo decimos, claro, sin tener ningún título de psicología, como tampoco lo tienen ellos. Pero entendemos que es así. Cuanto más nos conozcamos, mejor. En todos los sentidos, también en el interpretativo.

 

El problema comienza, como ya hemos dicho, cuando comienzan los excesos. Cuando las personas son llevadas al límite por dos personas que (¡no lo dudamos!) tienen buenas intenciones, pero que en ocasiones se exceden. Y que en otras no cierran los ejercicios propuestos, porque no son simplemente ejercicios: es una persona desnudándose. Sabela lo decía posteriormente: no se puede pretender que una persona se abra por completo y después no hacer nada con todo lo que ha salido de ella. Alba Reche estuvo al borde de un ataque de ansiedad porque se la presionó demasiado, y después pasó el día arrastrando lo que había vivido. Porque no tenía nadie al lado que arreglara lo sucedido: solo tenía amigos y profesores, que en ningún caso son psicólogos capaces de lidiar con el torrente de emociones que salió en esa clase.

Javier Calvo y Javier Ambrossi

Entendemos más o menos cómo funciona el método de los Javis, sin tener nosotros ni idea de interpretación. Entendemos a dónde quieren llegar y qué quieren conseguir en los concursantes. Suponemos que pretenden lo que hablábamos líneas más arriba: que saquen todo de ellos, que se conozcan mejor, que no tengan miedo a hablar de lo que sienten y que además se sirvan de ello para dar la mejor versión de sí mismos sobre un escenario. De acuerdo con esto, pero hay que poner límites. Y hay que saber reconocer los errores cuando lo propuesto no sale según lo previsto, porque la angustia que vimos en Alba Reche el pasado sábado es algo que no queremos volver a ver.

¿Qué queremos?

Queremos que sigan mostrándoles a las personas con las que trabajan que tirar de sentimientos es bueno, pero no queremos que se hurgue en ellos como si no tuviera importancia. Queremos que ayuden a los demás a conocerse, pero no queremos que el ritmo que marquen sea mucho mayor del que pueden soportar esas personas. Ni tampoco queremos que éstas se desnuden sin estar preparadas o sin que de verdad lo necesiten. No queremos que un buen día se convierta en un día angustioso solo porque no pueden quitarse de la cabeza ese recuerdo enterrado durante diez años porque esto les sirva para la siguiente actuación. Si se recurre a ese recuerdo, después hay que darle un descanso de verdad, no dejarlo que siga bailando a sus anchas en la cabeza de los concursantes. Queremos que esas emociones y esos sentimientos sean de verdad, sean auténticos, y que no salgan forzados. Y que después se queden en paz, que no hagan daño.

 

Agradecemos a los Javis muchas cosas, y ellos bien saben que apreciamos su manera de ser, de trabajar y de actuar. Son dos de los grandes responsables de que se hable de revolución en el cine español, porque tienen talento y mucha sensibilidad para crear. Les agradecemos muchas cosas, pero también encontramos “peros” en la intensidad con la que trabajan.

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