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‘The Walking Dead’: adicción, grandes personajes y mucho apocalipsis

'The Walking Dead' es nuestra serie de la semana, porque seguimos confiando en ella

‘The Walking Dead’ está a punto de compartir con el mundo su novena temporada y nosotros la convertimos en nuestra serie de la semana.

‘The Walking Dead’: adicción, grandes personajes y mucho apocalipsis

The Walking Dead’ es nuestra serie de la semana, porque el próximo 7 de octubre se estrena la novena temporada y porque seguimos siendo fieles a la ficción que AMC nos presentó hace ya ocho años, un 31 de octubre de 2010. Cuando escuchamos hablar por primera vez de esta serie de zombies, estuvimos a punto de dejar que pasara de largo. Diríamos que llegó con algo de discreción por lo mismo que pensamos entonces nosotros: no parece ser una ficción para todo el mundo, solo para los amantes del género. Error nuestro.

‘The Walking Dead’ es precisamente lo contrario: es una serie para todo el mundo. Uno no tarda demasiado en entender que los zombies solo son un elemento de atracción que termina siendo secundario. Lo importante en esta ficción no son estos personajes terroríficos que han sido empleados en muchas ocasiones, lo importante es cómo cambia el mundo a raíz de que éstos aparezcan. Y cómo cambian las personas.

 

Carol en 'The Walking Dead'

 

Los personajes

Porque ‘The Walking Dead’ es sobre todo un estudio del ser humano, de su comportamiento cuando es llevado al límite, de lo que se aprende de uno mismo en las situaciones más extremas, de lo que uno es capaz de hacer para sobrevivir. Es un estudio también de las personalidades, del aprendizaje, de la entrega a los demás y del sacrificio. Del verdadero yo y de la relación con los demás, de qué une verdaderamente a las personas, de la familia. Del ser fiel a uno mismo, de ser fiel al resto.

Todo esto lo hemos analizado en ‘The Walking Dead’ a lo largo de ocho temporadas, a través de muchos y diferentes personajes que nos han aportado personalidades, comportamientos, resoluciones e ideales diferentes. Y es que el ser humano es lo que importa. Llegas a acostumbrarte a los zombies de una manera escalofriante: a veces hasta te molestan en pantalla. “Ay, pesados”, es una exclamación que he utilizado en muchas ocasiones. Porque cuando su presencia dejó de moldear la personalidad y la vida de los personajes, dejó de importarme a mí que estuvieran ahí. Y creo que esto es un pensamiento bastante extendido. Esos zombies son solo una excusa para hacer evolucionar a los personajes.

Maggie Rhee

Una de las cosas que más se valora cuando se habla de esta ficción es esa presentación tan coral del ser humano, que nunca es negro o blanco. Los héroes cometen errores y los villanos tienen un porqué. Y uno es capaz de entender lo segundo y de condenar lo primero, sin importar el odio o el amor que haya de por medio.

Bailar con el espectador de esta manera ha sido un acierto, porque hemos aprendido a lo largo de los años que todo puede cambiar en ‘The Walking Dead’, como puede cambiar en la vida. Y que lo gris en la ficción es siempre más interesante que una división absoluta entre el bien y el mal. Por supuesto, tenemos personajes favoritos con los que sentimos que nos quedaríamos hasta el final, a los que protegeríamos y a los que defendemos desde el otro lado de la pantalla, pese a sus errores.

Sus conflictos internos, una grandísima evolución y esas personalidades tan marcadas, con detalles asombrosos contenidos a lo largo de los episodios, permiten que sea así. Desde Rick Grimes hasta Carol, pasando por un Daryl Dixon que siempre sentiré como un regalo, los personajes de ‘The Walking Dead’ son una joya. Nos hemos involucrado con ellos y con su historia, porque han construido una familia de la que de alguna manera nos sentimos parte. Nos importa lo que pueda pasarles.

Daryl Dixon en 'The Walking Dead'

La acción

Y les han pasado muchas cosas. Señalamos sin miedo la acción como otro de los puntos fuertes de ‘The Walking Dead’, aunque ésta se haya transformado a medida que las entregas se han ido sucediendo. En esta serie ha pasado de todo, y la gran mayor parte de los acontecimientos han sido interesantes. Las cuatro primeras temporadas son magníficas, un ejemplo de lo que se ha de hacer para triunfar. Es una historia adictiva, de la que siempre quieres más. Nos hace creernos el apocalipsis y, por supuesto, preguntarnos en muchas ocasiones qué haríamos nosotros de estar en su lugar.

El apocalipsis

Ahora, camino de la novena temporada, nos preguntamos si ese apocalipsis no ha llegado a ‘The Walking Dead’. Después de cuatro temporadas sensacionales, una quinta un poco menos interesante, una sexta apasionante y un inicio de la séptima (nunca lo olvidaremos) que marcó el principio de la decadencia, nos preguntamos dónde está el fin.

‘The Walking Dead’ ha perdido ciertas cosas desde que la serie maduró y se asentó. Algunas cosas son lógicas (la inocencia de los personajes, el descubrir un nuevo mundo), pero otras no sabemos dónde ni por qué se han quedado atrás. Ya no sentimos la emoción que sentíamos antes, ni creemos que la historia se esté contando de una manera provechosa. La llegada de Negan a la ficción (que es una de las mejores presentaciones que hemos visto en televisión) fue asombrosa, pero de alguna manera todo se detuvo ahí.

Negan en 'The Walking Dead'

Estamos buscando esa esencia, y las primeras críticas de esta nueva entrega son esperanzadoras: parece que ‘The Walking Dead’ vuelve a sus orígenes. Recupera el ritmo narrativo que tuvo un día y los personajes que siempre hemos querido tendrán el peso que han ido perdiendo. No sabemos si veremos esto mismo, pero ya lo hemos dicho: seguimos siendo fieles. ‘The Walking Dead’ es una grandísima serie que ha fallado en sus dos últimas temporadas, pero que nos ha dado mucho. Y es una serie para todo el mundo, así que todo el mundo debería verla.

Rick Grimes

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