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¿Por qué James Franco no y Gary Oldman sí?

¿Por qué James Franco no y Gary Oldman sí?
¿Por qué James Franco no y Gary Oldman sí?

La hipocresía de Hollywood está llegando a un punto extremo y los Premios Oscar de este año no hacen otra cosa que retratar esta situación que hemos mencionado. ¡Entra y descubre de lo que estamos hablando!

En la era del #MeToo, puede que nada haya cambiado en Hollywood. Desde que las primeras valientes se atrevieran a hablar públicamente de las atrocidades cometidas por Harvey Weinstein, son muchos los que están viendo cómo el inaceptable comportamiento que han tenido desde hace años se está viendo expuesto y cómo esto está afectando enormemente a sus vidas y a sus carreras profesionales, véase el caso de Kevin Spacey.

Sin embargo, mientras todos visten de negro y lucen chapas con el lema de ‘Time’s Up’ en gran tamaño, para que el planeta entero comprenda que están en contra de todo tipo de abuso y desigualdad, la realidad es completamente diferente. Una realidad hipócrita, que sigue jugando al despiste y a agradar a la masa, a dormirla, a engañarla.

¿Un ejemplo de ello? Las nominaciones a los Premios Oscar. Como bien sabrás, James Franco, quien ha realizado una impecable y sorprendente interpretación de Tommy Wiseau en su película ‘The Disaster Artist’, no se encuentra entre los candidatos a hacerse con la estatuilla a Mejor Actor Protagonista. Una ausencia que se achaca directamente al hecho de que días antes de que se cerraran estas votaciones se publicaron una serie de acusaciones de acoso sexual hacia el actor.

Precisamente por esto, parece ser que la Academia ha querido dejarle completamente fuera, dando así un escarmiento más a quien comete estos deplorables actos. Y, sin embargo, vemos cómo Gary Oldman, sobre quien también pesan acusaciones de maltrato, no sólo está nominado en esa categoría, sino que tiene todas las papeletas para ganar su ansiado Oscar. ¿Dónde está la lógica?

Es cierto que las acusaciones del protagonista de ‘El instante más oscuro’ se remontan a principios de los 2000 y que, además, él mismo negó lo ocurrido. La que fuera su mujer, Donya Fiorentino, le denunció por violencia doméstica, alegando que la había pegado con el teléfono, mientras ésta trataba de llamar a la policía, y lo había hecho delante de sus hijos. Más tarde se supo que la relación entre ambos era verdaderamente tóxica y en ella eran protagonistas el alcohol y otras sustancias.

Sin embargo, los hechos, las acusaciones están ahí. Igual que ocurre en el caso de James Franco. Él mismo ha asegurado que los testimonios de las mujeres que le acusan no son del todo ciertos y, de momento, no existe una sentencia acerca de lo ocurrido. Pero con él, la Academia ha querido dar una lección. ¿Se ha olvidado entonces de mirar el pasado del resto de candidatos? ¿O es que si no ha ocurrido este año no tiene validez?

No tenemos que irnos demasiado lejos para encontrarnos con otro claro ejemplo de la hipocresía de esta industria. ¿Quién olvida ese Oscar a Casey Affleck? La potencia y la intensidad de su interpretación en ‘Manchester frente al mar’ es indiscutible, pero también lo es la denuncia por acoso sexual que pesa sobre él y que le llevó a firmar un acuerdo con las víctimas. En este caso, con trato incluido, la Academia no consideró que fuera necesario castigar sus actos.

Como ves, no hay coherencia que valga. Estamos de acuerdo en que abusadores, acosadores y maltratadores vean cómo sus actos tienen las consecuencias negativas que merecen, pero que las tengan de verdad. Se acabó lo de buscar el aplauso fácil del público, se acabó el hacer la vista gorda con según quien. Si castigamos unas acusaciones, castigamos todas. Si respetamos la presunción de inocencia, la respetamos en todos los casos. No más Casey Affleck. No más mentiras. No más tratos de favor. No más hipocresía.

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