Tony Stark y Peter Parker

One shot

Sin guía

Peter Parker y Tony Stark

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Es de suponer que cuando estás acostumbrado a perder a personas que te importan, cuando ya has tenido que despedirte de aquellos a los que más quieres, hay algo en ti que cambia y que impide que las cosas te afecten de la misma manera. Dicen que muchas veces un suceso traumático termina haciéndote más frío, que te acostumbras al dolor y que no sucumbes en la oscuridad con tanta facilidad. Y eso es algo que yo mismo creía. Hasta que volví a mirar a la pérdida, a la soledad y a la muerte de frente.

El día que Tony Stark apareció en mi casa, todo cambió. Ahora sé que, sin darme cuenta, le convertí en mi modelo a seguir, en ese alguien a quien parecerme, pero también ese alguien que siempre quería que estuviera orgulloso de mí. Y sé que lo conseguí, sé que prácticamente desde el principio me miraba como quien mira a su mejor alumno, a ese al que quiere llevar por el buen camino, convertirle en su mejor versión.

Pero ahora ese recuerdo no me vale, ahora me siento solo, me siento perdido. El peso que siento sobre mi espalda es tal que no consigo pasar más de media hora en mi casa. Cierro los ojos y veo cómo Tony se sacrificó para salvarme, veo cómo sus ojos se clavaron por última vez en mí y, al igual que yo había hecho tras la primera victoria de Thanos, me dijo ‘lo siento’ con un hilo de voz.

Tony Stark y Peter Parker

La imagen de mí mismo corriendo hacia él, tratando de parar lo que iba a ocurrir, lo inevitable, mientras las lágrimas me nublaban la vista se repite en mi cabeza una y otra vez, sin poder evitarlo. Ni siquiera cuando intento concentrarme en otra cosa, en impedir atracos, en atrapar delincuentes o simplemente en saltar de edificio en edificio me quito de la mente esa última mirada de Tony.

Hace un mes que el planeta entero le llora, hace un mes que nos salvó a todos y hace un mes que estoy sin guía, que no sé hacia donde caminar, a quién seguir. Ahora más que nunca entiendo su afán por protegerme, ahora me siento un niño de nuevo. Y no sé a quién acudir. Se supone que soy yo quien debe proteger ahora a todos, pero en realidad no sé ni cómo seguir adelante, no sé qué pasos dar, no puedo plantearme un mundo sin él.

La Tierra ha perdido a su mejor defensor y mi cerebro se ha inundado de voces que me dicen que tengo que llegar a ser lo que él era. Pero ¿qué hubiera querido Tony? ¿Me alejo del peligro? ¿Tomo su testigo? ¿Y si me fuera lejos? Pensamientos que no dejan de acosarme y que cada vez me confunden más. ¿Cómo puede cambiar todo tanto? Parece que fue ayer cuando me regañaba como si fuera su propio hijo, y ahora hasta echo de menos sus sermones. Y comprendo que no lo eran, sólo eran consejos, sólo era preocupación por mí, sólo era un intento de ayudarme a crecer y a mejorar.

Es de suponer que, cuando te enfrentas al peligro cada día, estás preparado para verte solo de un segundo a otro. Pero erramos en esa suposición. El día que Tony se sacrificó por mí, una parte de mí mismo se fue con él. Y es que Peter Parker es quien es y, por supuesto, Spider-Man es quien es gracias a él.

(…)
Ha llegado la hora de alejarse de esa oscuridad y de honrarle. Es el momento de que, aunque su cuerpo no esté aquí, Tony Stark siga vivo. Voy a hacerlo, voy a ser todo lo que él habría querido.

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