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‘OT 2018’: Las valoraciones que el jurado jamás debería emitir, al menos de esta manera

¿Han cruzado la línea?

Hacía tiempo que no ocurría a este nivel, pero las valoraciones del jurado de ‘OT 2018’ han vuelto a ser protagonistas en una Gala 3 que ha dejado al público algo desconcertado y enfadado.

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‘OT 2018’: Las valoraciones que el jurado jamás debería emitir, al menos de esta manera

A estas alturas, todos somos conscientes de que las valoraciones del jurado tan solo pretenden sacar lo mejor de los concursantes, hacerles explotar y permitirles evolucionar en el concurso. De hecho, en lo que llevamos de ‘OT 2018’ no había habido grandes polémicas, pero esto ha cambiado con la Gala 3 y lo ha hecho concretamente por dos comentarios que no han gustado a nadie.

El jurado adoptó su faceta más dura y habló de falta de emoción, de poca evolución y en algunos casos de fallos en la afinación y demás temas técnicos. Sin embargo, fueron comentarios que atacaban más a la moral de los concursantes los que el público no quiso tolerar. Algo completamente lógico. Toda crítica constructiva es positiva, pero cuando se pasan ciertos límites los efectos pueden ser devastadores.

Todo comenzó con la primera valoración de la noche, la de Marta. Ana Torroja le espetó a la joven que se había sentido decepcionada por ella. Decepcionada porque había visto que no creía en sí misma, que se decía en numerosas ocasiones que no podía alcanzar los agudos y, de esta manera, se convertía en su mayor enemiga. Un mensaje que todos entendimos, pero que no fue enviado de la manera correcta.

Si a una persona que no tiene confianza en sí misma en ciertos aspectos, como ha demostrado ser Marta, se le dice que está decepcionando a alguien precisamente por esto… Ya puedes imaginar qué pasa por su mente. Más inseguridad, más miedo, más angustia. Es evidente que Ana Torroja buscaba motivar a Marta, convencerla de que tiene la llave para eliminar su propio bloqueo, pero las palabras no fueron las adecuadas.

Pero no fue este el comentario que más encendió a la audiencia, sino otro que llegó precisamente en los últimos compases de las valoraciones. Joe Pérez-Orive decidió valorar a Miki y a Joan a la vez y, como se esperaba tras ver la reacción del jurado a su actuación, nominó a ambos. Como estamos acostumbrados, el productor fue bastante duro, pero en esta ocasión sobrepasó la línea invisible de lo correcto.

Con Miki no se cortó, pero con Joan fue más allá, asegurándole al mallorquín que su tono de voz le había recordado “a una trompeta de feria”. Un ataque directo, en el que no vemos la intención de construir, que además fue dirigido a una persona que también había mostrado sus miedos e inseguridades en la última semana. Recordemos que Joan ha llegado a afirmar que en ‘OT 2018’ no se siente bien, que no se siente cómodo cantando.

Queda claro que las nominaciones han hecho mella en él, que el hecho de no verse bien en ninguna actuación le ha afectado y que no se valora como debería, llegando a afirmar que no está al nivel del resto. Por lo tanto, ¿qué sentido tiene atacarle de esta manera? ¿No se podía hacer una valoración negativa de la actuación sin llegar a esos límites? Incluso decirle un ‘no me gustas’ habría sido más correcto.

Dos ejemplos que se han dado en el Día Mundial de la Salud Mental. Una casualidad bastante curiosa, casi paradójica. Sabemos cómo pueden afectar este tipo de comentarios a todo el mundo, especialmente a unas personas que viven encerradas en una Academia y que sólo piensan en cantar, en hacerlo bien y en agradar. No estaría de más que, de una vez por todas, comprendiéramos que así no construimos, sino que destruimos. Y eso nunca debería ocurrir, ni siquiera pasar por nuestra mente.

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