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Crítica de ‘El árbol de la sangre’: Un viaje para los sentidos entre dimensiones, sentimientos y pasiones

'El árbol de la sangre' se estrena en cines el 31 de octubre
Crítica de ‘El árbol de la sangre’: Un viaje para los sentidos entre dimensiones, sentimientos y pasiones
Crítica de ‘El árbol de la sangre’: Un viaje para los sentidos entre dimensiones, sentimientos y pasiones

Este miércoles 31 de octubre se estrena en cines ‘El árbol de la sangre’, la nueva película de Julio Medem. Aquí tienes nuestra crítica.

Julio Medem nunca se ha ido, pero en ‘El árbol de la sangre’ regresa a sus orígenes, a esas raíces que nos enamoraron en sus primeros largometrajes, y nos sumerge en un viaje que deja huella en todos los espectadores. Una cinta protagonizada por Álvaro Cervantes, Úrsula Corberó, Najwa Nimri, Daniel Grao y Joaquín Furriel, entre otros muchos, que se estrena en cines este mismo miércoles 31 de octubre.

En ‘El árbol de la sangre’ acompañamos a Marc y a Rebeca, una joven pareja, en su investigación acerca de su pasado, en ese intento de construir su propia historia común. Un proceso en el que no sólo sacarán todos sus secretos más oscuros, sino también sus sentimientos, sus miedos, su desconfianza, su verdad más grande.

El director vasco vuelve a introducirnos en ese mundo onírico que sólo él es capaz de crear y nos mete de lleno en una historia repleta de tramas, pero perfectamente construida. Como si de una verdadera vida se tratase, Julio Medem nos va introduciendo temas, personajes y conflictos que acaban resolviéndose de una manera maestra.

La historia en sí, en la cual nosotros mismos podemos intervenir, ya que se nos dejan todas las pistas para que vayamos desgranando estas tramas, atrapa al espectador. Pero no sólo eso. Ese mundo inquietante de Julio Medem, cargado de metáforas, le aporta una intensidad y una fuerza que sólo son comparables con el interés que despierta en todo el público.

En ‘El árbol de la sangre’ viajan los personajes, viajan los espectadores y viajan los actores, que firman unas interpretaciones brillantes. La contención es protagonista en gran parte de la cinta, lo que en teoría podría dificultar la capacidad de transmitir, algo que no ocurre. Todo lo contrario: los sentimientos traspasan la pantalla en todo momento.

Najwa Nimri y Daniel Grao están tan compenetrados de comienzo a fin que cuesta pensar que realmente no se encontraron para salvarse, porque se necesitaban, como sus personajes. Y nos regalan algunas de las escenas más brutales y sorprendentes de la película. Pero Álvaro Cervantes y Úrsula Corberó no se quedan atrás, entregándose por completo a Marc y Rebeca y mimetizándose con ellos, sintiendo como ellos y transmitiendo como ellos. Pero, quizá, la interpretación más inquietante, incómoda y magnética a partes iguales, es la de Joaquín Furriel. Su Olmo se lleva por momentos toda nuestra atención.

Y con todo, con esa intensidad en la trama y las interpretaciones, con ese mundo onírico y complejo de Julio Medem, cargado de metáforas, y con una historia tan diferente, pero tan humana a la vez, ‘El árbol de la sangre’ es una película que llegará a todos los públicos, siendo el canal perfecto para que los jóvenes conecten con Julio Medem y disfruten de uno de los maestros de nuestro cine.

¿Voy al cine a verla?

Por supuesto. ‘El árbol de la sangre’ es un ejercicio de cine auténtico y genuino que no sólo entretiene, atrapa y transmite centenares de emociones y sensaciones, sino que es una película que no pasará de largo por ti. Saldrás de la sala deseando volver a verla, hablar con su director y analizar cada detalle de la cinta, en busca de todas esas pequeñas huellas de sí mismo y de su mundo que nos ha dejado Julio Medem, cada una de ellas con su significado y su sentido. Una película que invita a reflexionar, de la que no desconectas ni un solo segundo y que queda presente en ti.

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